Fórmula 1: la Leyenda del Marqués de Portago

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Marqués de Portago

Este jueves por la noche, la televisión española (no la que vemos desde este lado del Oceáno Atlántico) estrenó un documental sobre uno de los personajes más míticos del deporte y la farándula de aquél país, Alfonso Cabeza de Vaca, conocido como el Marqués de Portago. Fue el programa Informe Robinson de Canal + el que puso en pantalla un especial de media hora tan bien editado, narrado y rico en contenido que cualquiera que decida echar una mirada -le gusten o no los autos- no podrá dejar de mirarlo hasta el final. Y cuando haya terminado querrá más, por suerte se lo puede ver por la web desde acá mismo).

A pesar de haber nacido en Londres, Inglaterra, el Marqués de Portago era español, descendiente de la nobleza y de Vicente Núñez Cabeza de Vaca, quien participó de la conquista de América. Su afición por los deportes desde muy chico, algo inculcado por su padre, marcó su vida. También su condición de niño bien, lo que le permitió codearse con el jet set de la época y hacer amistades que lo vincularían con un mundo reservado para pocos.

El deporte lo vio primero como jóckey, con destacadas participaciones en diversas especialidades y luego en el automovilismo, donde debutó de la mano de su amigo Hernando da Silva Ramos, el primer piloto brasileño de Fórmula 1. También incursionó con éxito en los Juegos Olímpicos de invierno de 1956, en bobsleigh (trineo), donde alcanzó un cuarto puesto y es hasta hoy la única presentación de España en esta especialidad.

Vivió muy rápido, como suele pasar, y fue considerado un “gentlemen driver”. Corrió 5 Grandes Premios en la máxima, el último de ellos fue de la Argentina de 1957 (fue quinto) y fue segundo en uno de ellos. Pocos meses después dio el gusto de ser felicitado por el propio Juan Manuel Fangio en una carrera en La Habana, Cuba, donde lideró hasta que tuvo un problema en su auto que lo dejó tercero. también se impuso en el Tour de Francia (5.000 kms.) delante de Stirling Moss.

El Marqués de Portago junto a Fangio.

Se casó a los 21 años con la estadounidense Carroll McDaniel (con quien tuvo dos hijos) pero tuvo amoríos con las actrices Dorian Leigh (con quien tuvo un hijo) y Linda Christian, su pareja hasta el último día y a quien besó en plena carrera (que sería la última) en una escena inusual que sorprendió a todos.

“Si muriera mañana, no por ello habré dejado de vivir 28 años maravillosos”, dijo en una entrevista el día antes de debutar en la Mille Miglia de 1957. Efectivamente murió en esa carrera peleando el tercer puesto de una competencia que no quería correr pero en la cual tomó parte por pedido de Enzo Ferrari, quien lo había contratado como piloto oficial de Fórmula 1 para esa temporada. Faltaban apenas 30 minutos de carrera y su despiste no sólo resultó fatal para él y su acompañante sino también para otros diez espectadores. Su historia es una leyenda, parece una película pero fue real y este documental la comprime de manera brillante.

Al verlo, uno se pregunta por qué acá en Argentina no se ven programas así sobre personajes que han tenido puntos de contacto muy similares y que para encontrar sus nombres hay que buscarlos en revistas viejas. Me refiero por ejemplo a pilotos como Carlos Menditeguy, Roberto Mieres (amigo de Portago y no mencionado directamente en este documental) o Gastón Perkins.

Carta de Portago a Bitito Mieres

Gracias a Betu por enviarme tan rápido ese mail que me movilizó a escribir este post.

Sobre el Autor

Amante de los autos desde chico y periodista desde los 20 años, conjugué pasión con oficio y en 2006 le di forma a este blog. Para saber más sobre mí hacé clic en la casita ->

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