Fiat a GM, GM a Fiat, Porsche a Volkswagen, Renault a Saturn… ¿Quién se come a quién?

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Pacman automotor

¡Basta! Rumores, trascendidos y versiones mezclan permanentemente a las principales automotrices del mundo en este intento de subsistencia contrarreloj, mientras los medios anuncian enfermedades cuasi apocalípticamente. Definitivamente hay un exceso de información que no hace nada bien.

Que Volkswagen se une a Porsche, pero que en realidad es Porsche la que compra a Volkswagen para ser una sola compañía de la cual la marca de autos premium quiere tomar distancia y no mezclarse con la generalista para no perder su categoría.
Que Penske se haría cargo de Saturn -la marca de General Motors que sólo se comercializa en Estados Unidos con una línea de productos basada en otras marcas del grupo- pero que detrás aparece Renault (porque Penske no fabrica automóviles) para de esta forma penetrar en un mercado que siempre le resultó esquivo.
Que es un hecho que Fiat se quedará en un tiempo más con el paquete mayoritario de acciones Chrysler y que Sergio Marchionne sueña con mandar a imprimir sus tarjetas personales como CEO de la legendaria automotriz de Detroit.
Que General Motors pretende afianzarse con sólo cuatro marcas y fundamentalmente hacerlo en las regiones en las que mejor le va como son América Latina y China, vaya o no la quiebra. Pero, a la vez, que Fiat quiere entrar también en GM, precisamente adquiriendo las operaciones en América Latina. No, no la “gallina de los huevos de oro no se vende”. En realidad es GM el que se quiere quedar con el 30% del paquete accionario de Fiat a cambio de cederle las operaciones en nuestro continente, Sudáfrica y en Europa, donde resignaría Opel en Alemania y Vauxhall en Reino Unido. Pero -dicen- que Fiat accedería a darle sólo el 10%. Claro, y eso sin mencionar que GM ya fue propietaria en 2002 del 20% del grupo italiano y que tenía la opción de comprar el otro 80% en 2004; a su vez Fiat tenía el 5.1% de GM pero vendió sus acciones y poco después salió favorecido cuando el gigante estadounidense decidió desprenderse de ese 20% y terminó resarciéndolo económicamente por u$s 2.000 millones.

Uff, ya me mareé. Esta gente compra, vende, mueve, saca y pone como cuando éramos chicos y jugábamos al Monopoly o al Estanciero. Y lo más lindo es que lo hacen sin plata, como lo hacíamos nosotros, porque todos le deben a alguien y parece que se dieron cuenta de que solos se les hace más difícil. Todas las marcas se mezclan como en un Pac Man gigante pero ya nadie sabe quién se come a quién. Por hoy paso, me bajo de esta locura, buen fin de semana.

Sobre el Autor

Amante de los autos desde chico y periodista desde los 20 años, conjugué pasión con oficio y en 2006 le di forma a este blog. Para saber más sobre mí hacé clic en la casita ->

Comentarios

  1. Gran post Meteoro!!
    Este juego ya cansó, fundamentalmente porque -en el fondo- lo único que está en juego es el trabajo de millones de personas.

    Por lo demás, pueden “casarse” con quien quieran. Para lo que duran estos “matrimonios”…

    Abrazo