Atrás quedó Cipolletti, la visita a los amigos, el asado y la recorrida por esta pujante ciudad rionegrina. El gps nos indicó el camino a seguir, parte de asfalto, parte de ripio, esto último toda una prueba para el Chevrolet Agile (y para mi, claro). Las cosas entraron en el baúl más o menos en la misma disposición que lo hicieron en Buenos Aires y me enfrenté a un trayecto de aproximadamente -según cálculos de algún sitio especializado- unas 5 horas para recorrer 312 km. El primer tramo impresiona por el paisaje desértico, apenas decorado por los pozos petroleros en pleno funcionamiento y el ir y venir de camiones llevando el oro negro de aquí para allá. Luego, la inmensidad del valle y las siluetas de las montañas entre las que se abre paso la ruta nacional 22, subiendo y bajando una y otra vez. Divertido para manejar pero aún restaba mucho, faltaba la piedra y… el camino de montaña. En Zapala comienza la ruta provincial 13 con 45 km de asfalto y luego el “camino consolidado”, como figura en los mapas del ACA.
A juzgar por lo que me tocó después (antes de Junín de los Andes, ya les contaré), el camino está en buen estado y el Agile lo pasó sin problemas. El poco tráfico en la zona ayudó a llegar a destino sin sobresaltos. Fueron exactamente una hora y cinco minutos para recorrer 65 km, parte de los cuales eran camino de cornisa, donde el TomTom me “cantaba” hacia qué lado era la siguiente curva (y menos mal que no se equivocó).
El paisaje invitaba a detenerse a tomar alguna que otra foto y así lo hice; en esos altos aproveché a controlar la presión de los neumáticos (Pirelli P7 flamantes que la gente de prensa de Chevrolet decidió mandar a poner antes de este viaje, ¡gracias!) que por el poco “serrucho” no hizo falta desinflar, ya que no transmitieron excesiva vibración.
Afuera mucha tierra volando y una temperatura de 32 grados (según la computadora de abordo); adentro el aire acondicionado en posición dos y una velocidad máxima que en este tramo no superó los 80 km/h (sin crucero, obivamente) en tercera velocidad. El consumo se mantuvo en el orden de los 9 litros cada 100 km y tras cuatro horas y monedas, Pehuenia nos recibió vestida de fiesta en el día de su aniversario número 21. Preciosa, imponente villa en franco crecimiento que se levanta a orillas del frío pero imponente lago Aluminé. El Agile no pasó desapercibido, desde un gendarme hasta la gente de un proveduría local, todos los que vieron la palabra Test en sus laterales aprovecharon para preguntar “qué tal el autito”, el primero que veían por la zona.
Este verano, Cosas de Autos se toma descanso a medias. La idea surgió hace unos meses y se pone en marcha este martes. Se inicia la Travesía Verano 2010 que consiste nada menos que en una prueba a fondo del Chevrolet Agile. Durante dos semanas me pondré al volante del último modelo lanzado por Chevrolet en la región con destino a la Patagonia argentina. Serán aproximadamente 5.000 km. en el test -si se me permite el término- más intensivo que un medio especializado le haya realizado hasta el momento. Diferentes caminos, temperaturas y condiciones de piso; un auto urbano con prestaciones propias para la ciudad llevado a la ruta y puesto a prueba por el blog como lo haría cualquier familia: cargado de equipaje, con cuatro ocupantes (la familia tipo) yendo de un lado hacia el otro. La Pampa, Neuquén y Río Negro serán las tres provincias a visitar, ya les iré contando más detalles a lo largo del recorrido. Cuando lean este post ya habré recorrido unos cuantos kilómetros.
La intención es mantenernos en contacto a través de un diario de viaje mediante el cual me propuse transmitirles no sólo diferentes aspectos relacionados con la performance y las prestaciones del auto sino también lo que pueda de esta experiencia por paisajes únicos de nuestro país.
Netbook mediante, y con el apoyo de un gps TomTom XL para no perderse por ahí, nos estaremos comunicando a diario. Ah, y no sólo deberán esperar los posteos diarios sino que también podrán acceder a adelantos vía Twitter en: http://twitter.com/cosasdeautos
Me acompañan mi mujer, Carla, y mis dos hijas, Renata (4) y Ana (9 meses). Al ver el auto, Renata me preguntó -como siempre lo hace cuando tengo la posibilidad de tomar contacto con un nuevo modelo- cuál era el nombre su nombre y tuvimos el siguiente diálogo:
R -¿Cómo se llama este auto?
Yo -Ágile.
R -¿Agili?
Yo -No, Ágile.
R -¿Agíle?
Yo -Ágile.
R -¡Ah, Ágile! Como… de movimiento.
Yo -Sí, algo así.
R- Pero papi, Ágile es de nena y es un auto. Se debería llamar Ágilo.
Yo -…
Durante una semana y 300 km. tuve la oportunidad de tomar contacto con el Dodge Journey, el crossover que volvió a abrirle mercado a la marca de los cuernos. Sabía que me enfrentaba a un vehículo importante y diferente pero aún así la experiencia fue una sorpresa de principio a fin. A continuación les dejo lo más destacado a favor y en contra y las conclusiones.
Unidad testeada: Dodge Journey R/T equipada con motor V6, 24v de 2.7 litros y 190 hp @ 6.000 rpm con transmisión automática de 6 velocidades con Autostick. Unidad recibida con 19.455 km. Precio: u$s 34.555.-
A favor
Su calidad de terminación. Es un vehículo producido en Toluca, México y que cumple con todos los requisitos que el exigente mercado norteamericano, sobre todo en materia de confort.
La calidad percibida es superior a la de otros productos del mismo grupo, como el Chrysler PT Cruiser o el Jeep Compass. El forro del techo, los parasoles, los paneles de puerta y los tapizados de cuero son de impecable calidad y se mantienen en buen estado a pesar de ser un vehículo bastante usado.
La columna de dirección se regula en altura y profundidad.
El tono verde preponderante en los instrumentos del tablero (con marcadores de aguja bien claros) es muy agradable y gusta mucho.
Un detalle práctico: las varias luces de lectura son todas del tipo led y se encienden simplemente presionándolas.
La butaca del acompañante se abate totalmente hacia adelante, como en el PT Cruiser, lo que permite ampliar la capacidad de carga a lo largo y transportar objetos de gran tamaño.
En la consola central sobresale el equipo de sonido con DVD, pantalla táctil que además hace las veces del visor de la cámara de retroceso ubicada en el portapatente trasero. Se controla de manera simple e intuititiva, inclusive el ecualizador y el balance (ver video). Cabe aclarar que esta pantalla no reproduce películas cuando el vehículo se encuentra en movimiento, sólo se activa con la palanca de cambios colocada en la posición Parking.
La calidad del sonido merece un capítulo aparte porque los parlantes, tweeters y subwoofer de marca Infinity son de una fidelidad tal que lo tientan a uno a no bajarse hasta que termine la película. El habitáculo oficia de caja de resonancia y los asientos de cuero de cómodos sillones por lo que ni el mejor home theater suena de esta forma (no exagero). No por nada en la guantera hay un enfriador de latas y debajo del piso de las plazas traseras se guardan los auriculares inalámbricos y hay un depósito para transportar… ¡Hielo!
El climatizador automático es tri-zona y cuenta con múltiples salidas, lo que permite que cada uno viaje con la temperatura que elija.
La habitabilidad: caben siete y los siete viajen cómodos seguro. Es un auto para “vivirlo”, ideal para viajar.
El consumo de combustible es lógico: en ruta, a una velocidad constante de 120 km/h (2.000 rpm) supera apenas los 14 litros cada 100 km. En ciudad, con un uso mixto, esa cifra se eleva a 17,6 litros cada 100 km. dependiendo del tipo de manejo.
La insonorización es buena, el motor se escucha poco y nada y el sonido que se percibe es casi deportivo. Ni siquiera “pisándolo” y en altas rpm se lo percibe molesto.
Su precio. Sin dudas la gran cantidad de equipamiento se contrapone con el precio que -a pesar de estar en dólares- le permite competir con productos menos equipados de la competencia y que llegan de otros mercados no México o Mercosur.
En contra
Los espejos no se pliegan eléctricamente sino de manera manual.
La butaca del conductor es eléctrica y calefaccionada pero no tiene memorias e -inexplicablemente- el comando de inclinación del respaldo es manual.
No cuenta con apertura de la tapa del tanque de nafta desde el interior. Tampoco se puede abrir desde adentro la tapa del baúl.
La computadora de abordo es la clásica de los modelos de Chrysler que se acciona solamente presionando los botones ubicados en el mismo tablero, sobre los relojes, teniendo que pasar el brazo por entre los rayos del volante.
El equipo de sonido, con su pantalla siempre encendida, puede ser una fuente de distracción.
El auxilio se ubica de manera externa, debajo del piso, en un lugar poco accesibe. Además tiene llanta de chapa y es de otra medida. Es mejor ni pensar en cambiar un neumático pinchado rodado 19″ en medio de un viaje.
Se lo nota “pesado”, tarda en la partida desde cero pero una vez en movimiento, al pisar el acelerador el motor responde.
El paso de las marchas no es del todo suave, como por ejemplo en el caso de la caja automática del Jeep Compass, donde el salto es casi imperceptible.
El grip del volante es mejorable ya que la costura en los reposa pulgares, es muy gruesa y al cabo de un viaje puede lastimar.
La falta de confianza en Dodge. La gente duda a la hora de pensar en una marca que vive un presente turbulento y carga con el prejuicio de ser cara a la hora de la posventa.
Conclusión
El Dodge Journey es un vehículo distinto a lo que estamos acostumbrados en Argentina. Puede gustar estéticamente o no, puede parecer ostentoso, ambiciosamente deportivo o familiar; puede ser comparado con SUVs, monovolúmenes o station wagons. Lo cierto es que en EE.UU. puede pasar desapercibido y por el contrario llegó a nuestro mercado para revolucionarlo y lo que es seguro es que llama la atención.
Dos puntos que no quiero dejar de comentar: durante los siete días que lo tuve las preguntas que más me hicieron fue “con qué modelos compite” y “qué marca es”. La primera siempre tuvo una respuesta amplia (y no conformó a todos) y la segunda es un llamado de atención para la gente de marketing de Chrysler/Dodge (hay que reforzar la comunicación). A pesar de esto último, en las oficinas de Puerto Madero ya me adelantaron contentos: “El próximo barco que trae las Dodge Journey está todo vendido”.
Durante siete días y casi 400 km. pude probar el más reciente lanzamiento de Chevrolet en la Argentina, el Chevrolet Aveo. Diseñado en Europa, concebido en Corea y producido en una de las plantas de GM en México, este sedán compacto llega para dar batalla en un segmento muy disputado. En la vereda de enfrente tiene, como rivales directos, a Ford Fiesta Max, Peugeot 207 Compact, Volkswagen Voyage, Fiat Siena y Renault Symbol. La gran incógnita está dada por la supuesta “canibalización” dentro de la familia Chevrolet, aunque se insiste en que el Aveo se situa por encima del Chevrolet Corsa y por debajo del Astra. La llegada del Viva sedán complicaría esta convivencia, pero para eso falta.
Es un producto que se destaca por su calidad y terminación (como la de la mayoría de los vehículos que llegan desde ese país del norte), la cual se ubica un escalón por encima de los productos brasileños, y por su eficiente motor. Está disponible en dos versiones de equipamiento (LS y LT) y con caja manual o automática.
Unidad testeada: Chevrolet Aveo LT. Motor nafta de cuatro cilindros, 16 litros, 16v DOHC,de 103 cv con caja manual de 5 velocidades. Unidad recibida con 6.590 km. Precio: $54.500.
A favor
Los espejos tienen accionamiento eléctrico y se rebaten, aunque manualmente.
Cuenta con apertura de baúl y tapa de tanque de combustible desde el interior.
Además tiene apertura remota del baúl desde la llave, algo muy práctico cuando se está solo y cargado.
El baúl muy espacioso (350 litros) y la boca es ancha.
Tiene alarma visual y sonora que obliga a colocarse el cinturón automático (algunos autos de segmentos superiores no lo tienen).
La butaca del conductor cuenta con regulación en altura y la columna de dirección también, por lo que es sencillo encontrar una buena posición de manejo. Además, tiene descanso para el pie izquierdo ya que está disponible la versión con caja automática.
La dirección hidráulica es sensible y responde muy bien a la hora de estacionar.
Esta versión está equipada con doble airbag frontal y frenos con ABS en la cuatro ruedas; a pesar de que sólo cuenta con disco en las ruedas delanteras, respondieron de manera más que lógica.
El consumo calculado en esta prueba fue bajo: dio aproximadamente 160 km. con 15 litros en uso mixto (combinando autopista a 120 km/h con uso en ciudad).
Tiene faros antiniebla delanteros.
En un lugar práctico, donde antiguamente se ubicaba un generoso cenicero, se esconde un doble portavasos delantero retráctil que resultó muy útil.
Buena calidad interior y de terminación; los detalles cromados le dan un aire más sofisticado. No se percibieron “grillos” de ningún tipo, aun en caminos de tierra y empedrado.
El equipo de sonido es de muy buena calidad con entrada auxiliar cd, mp3 y wma.
El aire acondicionado es de fácil accionamiento y buen desempeño.
El auxilio es de la misma marca (Firestone Firehawk GT 185/55) y medida (15″).
Viene equipado con llantas de aleación.
La suspensión se comporta muy bien y no transmite las imperfecciones del suelo, lo que se traduce en un buen confort de marcha.
Muy buen despeje del suelo, ideal para nuestras calles y caminos; es casi imposible que toque, salvo en cunetas muy pronunciadas.
Está disponible una amplia gama de ser accesorios originales, desde spoilers hasta sensor trasero de estacionamiento.
En contra
Falta cierre centralizado en la puerta o en el tablero; para cerrar las puertas se debe bajar el seguro del conductor, lo cual es incómodo.
No tiene cierre automático de puertas con velocidad y tampoco se destraban al retirar la llave del contacto.
Falta luz en la guantera y en el espejo de cortesía.
Faltan luces en los controles de los alzacristales (de noche se dificulta encontrarlos).
Pueden viajar cinco, pero no tiene apoyacabezas central trasero.
La tecla de la baliza está mal ubicada (a la izquierda del comando del aire acondicionado y no en el centro del tablero).
El accionamiento de la caja es bueno pero el paso de las marchas denota ciertos golpes.
No cuenta con faros antiniebla traseros.
Los vidrios son eléctricos pero no tienen ni one touch ni express down (ni conductor ni acompañante).
No tiene computadora de abordo, sólo un odómetro total y parcial digital (junto con los relojes) y un reloj de hora (en el centro del tablero).
La radio carece de control en el volante.
La calidad de la varilla de capó es mejorable.
La llanta del auxilio es de chapa.
Al mirarlo de perfil, el rodado parece más chico que lo que el auto necesitara ya que los pasaruedas son grandes. Estéticamente en cierta forma esto lo afea.
Las butacas no son todo lo confortables que un viaje largo amerita, pero esto es totalmente subjetivo.
Es algo inestable su comportamiento en ruta si se realizan maniobras bruscas (slalom o cambios de dirección); la suspensión mullida sumada a la altura de la cola denotan un cierto rolido (sin carga en el baúl o pasajeros en las plazas traseras).
La garantía de un año (sin límite de kilometraje) suena a poco en los tiempos que corren y puede “espantar” al posible comprador que desconoce el origen y calidad del vehículo.
Conclusión
El Chevrolet Aveo es un auto que se vende más que bien en todos los mercados donde se lo comercializa y eso se debe a que cuenta con un diseño clásico, sin estridencias, que si bien es moderno no deja de ser sobrio. Por eso el espectro se amplía y le puede caer bien tanto a una familia joven como alguien que ya peina canas.
Todo lo que se menciona como “en contra” puede ser tomado como prescindible si se lo compara con lo que se resalta “a favor”, ya que queda claro que sobresale por su buen equipamiento de seguridad, es cómodo (espacio para 4 adultos y un menor + un baúl amplio), y con un motor tecnológicamente moderno (algo que se le reclama a GM en el Mercosur) que combina potencia con consumo moderado y buena autonomía. Su origen mexicano permitió su arribo al mercado local sin penalizar con un arancel de importación que lo hubiese colocado su precio en un lugar poco competitivo. Hoy por hoy el Aveo es un player más en el segmento de los sedanes compactos, así lo indican las casi 600 unidades comercializadas en enero y casi sin ser promocionado.