Test: Cosas de Autos probó el Volkswagen Sharan

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Test: Cosas de Autos probó el Volkswagen Sharan

Si hubiese que definir al Volkswagen Sharan con una palabra esa sería: versatilidad. No se nos ocurre una mejor manera de graficar el confort, la tecnología y el espacio que ofrece y que, por momentos, nos recuerda a un pequeño Boeing sin alas.

Aunque no es una novedad de producto, tuvimos la oportunidad de probar durante una semana la versión Highline 2.0 TSI, un vehículo interesante y muy buscado por las familias numerosas que precisan siete plazas. Su precio (al momento de la publicación de este post) es: $278.390

Al subirse uno comprueba que es un vehículo pensado de adentro hacia afuera y en el que se percibe claramente su alta calidad. Esto se puede observar en la plancha, con material inyectado muy agradable visualmente y al tacto, y también en la consola central (a pesar de que no tiene navegador satelital pero sí está el espacio, ocupado por un equipo de sonido de doble DIN y la pantalla donde se refleja gráficamente los sensores de estacionamiento delantero y trasero) que le confiere una relevancia importante.

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Por debajo se encuentra el climatizador bi-zona y los controles de calefacción de las butacas delanteras, y más abajo aún se distinguen dos teclas que accionan uno de los puntos salientes del Sharan y son los comandos de apertura eléctrica y corrediza de las puertas laterales y del portón trasero (también de apertura y cierre automatizado).

Otras dos funcionalidades que acompañan son el seteo del chequeo de los neumáticos, algo casi vital para prolongar su vida útil debido a que son del tipo “anti-pinchaduras” (no tiene neumático de auxilio de ningún tipo) y la posibilidad de desactivar el ESP.

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La relojería tiene un estilo muy Volkswagen (hasta muy Audi, si se me permite) de diseño simple e intuitivo todo de aguja, y en el centro la información elegida para mostrar (consumo, viaje, velocidad promedio, etc. y hasta la chance de seleccionar un “repetidor” digital del velocímetro).

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El volante es de muy buen grip y diseño, también con ajustes manuales de altura y profundidad, con los comandos de la computadora de a bordo en el brazo derecho y de audio y teléfono en el izquierdo. Por detrás se ubica el ajuste del control de velocidad crucero que tiene la particularidad de permitir bajar o subir la misma de a 10 km/h.

La posición de manejo es ideal para viajes largos, con un pilar A generoso pero con la incorporación de una ventanilla se disminuyen el punto ciego; con espejos retrovisores externos de buen tamaño (que no se pliegan automáticamente) y calefaccionados y con controles de espejos y cierre centralizado al alcance de la mano izquierda del conductor. En el centro de las butacas se disponen diferentes espacios portaobjetos (alguno con tapa) y una guantera que se puede regular en altura, y que en su interior tiene entrada auxiliar para iPod y una toma 12V (pero que inentendiblemente no tiene puerto USB).

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La excelente insonorización del habitáculo y el cierre de las puertas es imposible no mencionarlos porque hacen a la esencia Boeing de este siete plazas.

La caja es del tipo DSG, automática-secuencial de seis marchas, de un accionamiento suave y más que efectivo, que incluye dos modos: el normal, por defecto pensado para el confort y el modo Sport, que cambia completamente el andar de un vehículo que uno nunca relacionaría con un deportivo. Sin embargo, no sólo por lo que genera en cuanto a respuesta sino también a sonido, esta funcionalidad merece ser puesta a prueba para sorprender a más de uno.

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En modo Sport y acelerando a fondo con partida detenida, los neumáticos del Sharan chillan y el tacómetro muestra que el cambio de marcha se realiza recién por encima de las 4.000 rpm y las vueltas no caen de 2.000 rpm. En cambio, en el modo Confort, el motor no se escucha, el pasaje de marcha es casi imperceptible y se produce alrededor de las 2.000 rpm.

Hasta en el techo el Sharan sorprende por tener luces de lectura, dos amplios espacios de guardado (alguno de ellos ideal para reemplazarlo por una pantalla de DVD) y salidas de aire acondicionado individuales en los laterales de las dos filas de asientos.

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Al fondo hay lugar
El acceso a las filas traseras es muy simple, tanto para niños como para adultos. La versatilidad de la que hablamos está dada desde la posibilidad de abrir las puertas ya sea desde el control remoto, desde la consola o bien manualmente, apretando un botón en la manija.

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El mecanismo de puertas deja boquiabierto a grandes y chicos y aún más su cierre “hermético”. ¿Si hay peligro de pinzamiento? No, fue uno de los primeros puntos sobre los que pusimos el foco: al detectar un objeto que obstruye el cierre, la puerta se frena y retrocede automáticamente (como ocurre en un ascensor moderno). Para cerrarlas (o abrirlas) desde el interior, alcanza con presionar el botón correspondiente que se ubica sobre el pilar B.

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La segunda fila permite viajar muy cómodo y hasta reclinar algún respaldo de manera individual si se quiere descansar, con dos bandejas tipo avión plegables dispuestas en los respaldos de las butacas delanteras. Obviamente también se pliegan hacia el frente, dejando una superficie plana para transportar objetos, y tienen correderas longitudinales para ampliar el espacio para piernas de los pasajeros de la tercera fila.

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Son dos las plazas de esa tercera fila, a las que se accede abatiendo hacia adelante alguna de las butacas de los laterales de la segunda fila. Son asientos más bajos y chicos pero en los que adultos de 1,70 m puede viajar sin problemas, aunque es mejor cederles ese lugar a los más chicos de la familia. En todos los casos -para remarcar- con cinturones de seguridad de tres puntos y ganchos ISOFIX (sí, cinco ganchos).

Con el foco puesto en los ocupantes es más que lógico que el lugar para el equipaje no sobre (tiene una capacidad volumétrica de sólo 267 litros). Hay espacio para llevar un par de bolsos o una valija y no mucho más. Si se pretende transportar una bicicleta, por más chico que sea el rodado, habrá que abatir el respaldo de la tercera fila y aprovechar también que se vuelca totalmente y deja el piso plano. Eso sí, el portón se puede abrir y cerrar fácilmente desde el control remoto o hacer esta operación a través de un botón, sin uso de llave ni ejercer presión alguna.

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Al volante
Contrariamente a lo que uno puede suponer de acuerdo a su volumen, el Sharan es simple de manejar. Tiene una dirección asistida Servotronic de muy buen comportamiento, liviana para estacionar y que cumple en ruta confiriéndole cierta firmeza que transmite seguridad ya que se ajusta a la velocidad de marcha.

En lo que tiene que ver con las suspensiones tienen un recorrido muy bueno, se comporta estable y se disfruta más a alta velocidad que en urbano porque es algo rígida debido también al imponente tipo de neumáticos que calza.

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El consumo es correcto teniendo en cuenta el porte de este vehículo: en uso mixto rindió en el orden de los 10,5 l/100 km mientras que en ruta a 120 km/h (2.400 rpm en sexta marcha) el consumo acusó 8,8 l/100 km y en ciudad trepó hasta los 12,4 l/100 km.

Los 200 cv del motor naftero con inyección directa TSI de 2 litros son más que suficientes para mover con agilidad a este monovolumen de 4.854 mm de largo y 1.800 kilos (vacío). Y, como mencionamos antes, la posibilidad que brinda la caja DSG lo hace aún más versátil si se requiere de un esfuerzo extra.

En cuanto a seguridad también es un Boeing, más allá de lo ya mencionado incorpora doble airbag frontal; doble airbag de rodilla; airbag laterales y de cabeza; frenos de disco ventilados en las cuatro ruedas con ABS; Control de tracción (ASR); Bloqueo electrónico de diferencial (EDS); Asistente de frenado de urgencia (BAS) regulador de par de frenado (MSR).

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Conclusiones
Cuesta encontrarle puntos negativos a este vehículo y los que mencionamos a lo largo de este post son menores (algunos prescindibles) en función de lo que ofrece, repasemos: ausencia de techo solar, los espejos retrovisores no se pliegan, no hay cámara de retroceso y el puerto USB. Lo que no está pensando para un mercado como el nuestro es lo relacionado al auxilio que obliga a reflexionar antes de realizar un viaje largo donde la demora o ausencia de un servicio de asistencia (o un remolque) puede arruinar unas plácidas vacaciones.

Dicen que el medio de transporte más seguro es el avión. Bueno, la Sharan no vuela pero en su interior se viaja bastante parecido con un buen mix de tecnología, seguridad y confort como para que todos la pasen bien.

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Sobre el Autor

Amante de los autos desde chico y periodista desde los 20 años, conjugué pasión con oficio y en 2006 le di forma a este blog. Para saber más sobre mí hacé clic en la casita ->