Test: Cosas de Autos probó el Chery Fulwin

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Test del Chery Fulwin - Foto: Cosas de Autos

El Chery Fulwin es un vehículo compacto pero con dimensiones interesantes y a la habitabilidad que propone. Si bien son casi idénticos, la versión hatchback que probamos es por lejos la preferida por los clientes de la marca por sobre la sedán o mejor dicho la liftback, por el tipo de portón trasero (la tapa del baúl se levanta junto con la luneta).

Test del Chery Fulwin - Foto: Cosas de Autos

Este producto importado desde China tiene un diseño exterior atractivo, obra del estudio italiano Torino Design, y que le confiere su propia identidad. Lamentablemente, no hay una coherencia con el interior, donde diferentes elementos lo hacen ver antiguo, veamos.

La posición de manejo es buena aunque queda claro que podría ser mucho mejor. ¿Por qué? Porque la butaca es blanda -lo cual en viajes largos puede ser muy cansador- y no se regula en altura. Además, la columna de dirección no cuenta con regulación en profundidad (sólo en altura), sumado a que el volante es plano, de aro grande y con un grip muy fino, lo que no favorece la conducción.

Test del Chery Fulwin - Foto: Cosas de Autos

La visibilidad hacia atrás, en tanto, es reducida por el tipo de luneta (que tiene una caída pronunciada) y debido al generoso tamaño de la tercera luz de stop (ubicada en la parte superior), así como la presencia de la escobilla del limpia-luneta, que tampoco contribuye a la causa.

Volante y relojes son sin dudas dos elementos a cambiar y de los cuales Chery Brasil deberá tomar nota para la producción en ese país de este modelo (que allá se llamará Celer), algo que tendrá lugar el año que viene. Si bien la información provista por la relojería es clara y abundante (velocímetro, cuentavueltas, medidor de combustible y de temperatura de agua), su diseño es anticuado y su tamaño, chico.

Test del Chery Fulwin - Foto: Cosas de Autos

Detalles del equipamiento del Fulwin.

Entre los dos relojes principales se dispone una suerte de mini-computadora de a bordo que expresa el odómetro total, parcial, consumo instantáneo, reloj e indicador de puertas abiertas.

La consola central es más moderna y contrasta con los pequeños relojes analógicos; su diseño está dominado por el equipo de audio -de similares características que en la Tiggo- de simple operación y buen sonido. Cuenta con radio AM/FM, cd, usb y reproductor de mp3 (no cuenta con entrada auxiliar, Bluetooth ni control en el volante).

Por debajo se ubican las salidas de aire (de dudoso diseño), la tecla de la baliza, y los mandos del aire acondicionado y la calefacción, que en este caso están dispuestos de manera original: una rueda permite seleccionar las distintas funciones (aire, re-circulador y desempañador) y al mismo tiempo desde allí se acciona la apertura eléctrica del baúl. A no confundirse y a evitar tocarlo de manera involuntaria cuando se acciona la palanca de cambios.

Test del Chery Fulwin - Foto: Cosas de Autos

Para destacar: el Fulwin incorpora espejos eléctricos plegables manualmente, una guantera de gran capacidad a pesar de tener el airbag por encima, regulación interna eléctrica de faros y cierre centralizado (no automático) con mando a distancia (que incluye el cierra de cristales) y apertura del baúl, apertura del depósito de combustible desde el interior, luces indicadoras de puertas abiertas, alza-cristales eléctricos con one touch en las cuatro puertas y llave tipo navaja.

Los materiales elegidos son de calidad aceptable, con algunos encastres y terminaciones mejorables pero que no difieren demasiado de lo que se ofrece en otros productos fabricados en el Mercosur. Lo mismo aplica para la tapicería del techo, parasoles, asientos e interiores de puerta, que en conjunto se llevan un aprobado. En cambio hay que marcar la ausencia de espacios porta-objetos.

Test del Chery Fulwin - Foto: Cosas de Autos

En las plazas traseras hay buen espacio para las piernas para los dos adultos que viajen en cada extremo, gracias a los 2.530 mm de distancia entre ejes; también es buena la distancia respecto del techo. Sin embargo, la plaza central es de tamaño reducido, carece de apoyacabezas y de cinturón de seguridad de tres puntos (es abdominal), lo que permite que sólo circunstancialmente allí se ubique un menor.

El baúl de este hatch cuenta con una buena capacidad volumétrica de 380 litros y un tamaño acorde para el segmento. Debajo del piso del mismo se guarda el neumático de auxilio que es homogéneo: misma medida aunque con llanta de chapa. A propósito de los neumáticos son de origen chino, marca Giti modelo Comfort en medida 185/60R15, con llantas de aleación de 10 rayos y diseño agradable.

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En materia de seguridad ofrece doble airbag frontal y frenos con ABS y EBD de buena respuesta, aunque con un pedal de largo recorrido, así como faros anti-nieblas delanteros, y testigo luminoso y sonoro de obligatoriedad de colocarse el cinturón de seguridad (en el caso del conductor), algo que otras marcas no ofrecen.

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Al volante
Hay que acostumbrarse al Fulwin en lo que tiene que ver con la respuesta de la dirección, que es algo lenta, a pesar de no ser “pesada”. Además, se perciben algunos “grillos” en la columna de dirección. Dicho esto, el confort de marcha es muy bueno, con una caja manual de cinco marchas precisa, con una selectora impecable y buen escalonamiento de relaciones.

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Eso sí, la caja emite un zumbido, sobre todo cuando se lo acelera en marchas bajas, que nos recuerda al funcionamiento de transmisiones de otras épocas, pero que no denota que algo está mal, es normal en el Fulwin.

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¿El punto más flojo? La suspensión delantera que demuestra tener recorridos cortos y -por ejemplo- al pasar rápido un lomo de burro se siente el golpe porque queda “colgada”. De todos modos, en el tránsito cotidiano, responde más que bien ante las imperfecciones con un comportamiento extremadamente “mullido” a baja velocidad. En ruta, en cambio, es la suspensión trasera la que provoca ciertos rolidos ante virajes bruscos, aunque sin comprometer la trayectoria.

Debemos reconocer que esperábamos encontrar un motor rumoroso pero no fue así. El 1.5 Acteco (fabricado por la firma austriaca AVL) de 107 cv viaja relajado en ruta y no se lo escucha. A 100 km/h transita a unas 2.800 rpm con un consumo de 5,9 l/100 km, mientras que a 120 km/h lo hace en el orden de las 3.200 rpm y muestra un consumo de 7,4 l/100 km, cifras muy buenas para un vehículo de 1.200 kg

La respuesta es buena aún a bajas revoluciones, con un torque máximo de 140 Nm que se lo encuentra a partir de las 3.000 rpm, por lo que lógicamente se mueve más ágilmente una vez que venció la inercia. Y manteniéndolo por encima de ese régimen, se pueden realizar sobrepasos sin esfuerzos.

Test del Chery Fulwin - Foto: Cosas de Autos

Conclusión
La ecuación final es positiva para el Fulwin, un producto que por calidad y equipamiento, así como por su mecánica, tiene armas como para ganarse su propia porción del segmento B.

Su agresivo precio de pre-venta (de $83.500) lo hacía muy competitivo frente a la competencia y varios aprovecharon el lanzamiento para comprarlo, pero el incremento que tuvo a posteriori (ahora se vende por $90.710) lo puso a pelear con marcas y modelos de igual o menor equipamiento, pero mayor trayectoria.

¿Qué suerte tendrá el Fulwin? Está por verse, lo concreto es que la gama Chery está cada vez mejor armada pero los dos modelos que más se venden lo hacen por su relación precio-producto: Tiggo y QQ, en ese orden. Quizás haya que esperar a que llegue desde Brasil, pero para eso falta bastante; mientras tanto la marca deberá ganarse la confianza de sus clientes y la postventa juega un rol clave.

Test del Chery Fulwin - Foto: Cosas de Autos

Sobre el Autor

Amante de los autos desde chico y periodista desde los 20 años, conjugué pasión con oficio y en 2006 le di forma a este blog. Para saber más sobre mí hacé clic en la casita ->