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Cosas de Autos probó el Citroën C4 Sedán

Thursday, October 2nd, 2008

Gracias a la gentileza de Valentina Solari, responsable de prensa de Citroën Argentina, durante una semana y casi 300 kilómetros, tomé contacto por primera vez con el Citroën C4 Sedán. Si bien ya tiene un tiempo en el mercado, esta prueba me permitió no sólo transmitirles mi sensación ante este producto argentino sino también poder compararlo -en un futuro- con la versión Hatchback, que llegará a los concesionarios el mes que viene.

Unidad testeada: Citroën C4 Sedán SX. Motor 2.0 litros nafta MPFI de 4 cilindros, 16v, 143 cv y transmisión manual de 5 marchas. Unidad recibida con: 3.700 km. Precio (sugerido de septiembre): $ 79.960.

Citroën C4 Sedán

A favor:
Su amplitud interior en todas las plazas: adelante se encuentra rápidamente una buena posición de manejo y al acompañante -sin importar su porte- le sobra espacio para estirarse y viajar cómodo; atrás, así viajen tres adultos, lo hacen con suficiente espacio para las piernas y buena altura respecto del techo.
Su baúl, merece un párrafo aparte porque sus 513 litros son prácticamente imposibles de llenar. Inclusive, debajo del piso, se guarda el neumático de auxilio y alrededor hay lugar hasta para colocar alguna herramienta.
Su diseño exterior es de los más modernos y logrados entre los sedanes actuales; no pasa desapercibido y no tiene puntos débiles.
Su diseño interior impacta, da sensación de “tecnológico” y la textura de su tablero es muy agradable tanto visualmente como al tacto.
Su andar, incluso en empedrado o tierra, es impecable producto del conjunto de suspensión independiente + un rodado 215/55/16 Michelin que sortea de manera impecable cualquier imperfección sin generar ruidos ni sobresaltos. Es un sedán mediano pero tiene andar de auto grande.
Excelente respuesta del motor, tanto vacío como cargado, a pesar de ser un auto de 1.810 kilos. Se complementa muy bien con su caja, sobre todo a la hora de realizar sobrepasos.
Los frenos con ABS se comportan de manera más que correcta en diferente condición de piso.
Cuenta con corte para evitar que el motor “se pase de vueltas”: el display del cuentarrevoluciones se pone en rojo y el corte entra en acción.
Su insonorización es muy buena, no se percibieron ruidos de plásticos ni “grillitos”. Sólo, en alguna condición particular en ruta, a alta velocidad, se escuchó el ingreso de viento en una de las ventanillas delanteras.
El cierre de las puertas es perfecto, recuerda al de autos de marcas premium, y está rematado con el detalle del emblema de la marca en el zócalo, en aluminio.
Buen despeje del suelo, dificilmente la trompa roce con el piso en alguna cuneta.
El equipo de sonido es de muy buena calidad, tiene 6 parlantes, aunque no cuenta con entrada auxiliar, USB, ni Bluetooth.
Buena cantidad de espacios portaobjetos, a ambos lados y en el centro del panel de instrumentos.
Cuenta con luces de giro integradas en la base de los espejos retrovisores, lo cual las hace fácilmente visibles y quedan estéticamente muy agradables.
Excelente respuesta del aire acondicionado que además cuenta con una salida independiente y forzador para las plazas traseras.
Llave del tipo sevillana con apertura del baúl incorporada, muy útil.
Se controlan las ventanillas eléctricas (con one touch para ambas delanteras, cosa no común), de las puertas y espejos eléctricos desde la puerta del conductor.
Generoso descanso del pie izquierdo, ideal para combinarlo en ruta con el control de velocidad crucero incorporado.
El equipo de seguridad de esta versión (que es la más base de la motorización 2.0) incluye frenos ABS en las cuatro ruedas con EBD y AFU; doble airbag frontal; cierre automático de puertas con velocidad; alarma sonora y testigo en el tablero de cinturón de seguridad del conductor no abrochado; encendido automático de balizas en caso de panic stop; faros antiniebla delanteros y traseros, entre otros.
Un detalle: incorpora perfumador de ambiente en el tablero, el cual es recargable.

Citroën C4 Sedán

En contra:
Tanta amplitud se paga: no es fácil encontrar estacionamiento en cualquier lugar. Sus 4.77 metros de largo se hacen sentir sobre todo al intentar maniobrar entre dos autos ya que no se ve la trompa ni la cola por el espejo retrovisor. Sugiero invertir en una versión con sensor de estacionamiento (al menos trasero) o agregarlo como opcional. No es caro y vale la pena.
En este mismo sentido, los paragolpes color carrocería sufren el contacto con otros autos y las puertas, que no cuentan con molduras salientes. ¡A la cochera!
El diseño moderno tiene sus contras: cuesta acostumbrarse a que la información de velocidad; temperatura del agua; tanque de combustible y odómetro estén en el centro del tablero mientras que los testigos de las luces (posición, bajas, altas y guiños) y el cuentarrevoluciones (en formato digital), estén sobre el centro del volante.
También cuesta familiarizarse (y no confundirse) con las funciones que se encuentran a ambos lados del centro del volante. Arriba a la izquierda: control de velocidad crucero; abajo a la izquierda: encendido y apagado de los datos del display (de noche) y control de la intensidad de la luz; arriba a la derecha: control del equipo de sonido; abajo a la derecha: control de la computadora de abordo. No apto para distracciones, las “rueditas” son muy sensibles al tacto.
La bocina está ubicada en forma de medialuna, en la parte baja del centro del volante cuando uno, instintivamente, la busca en el centro (donde está el airbag, claro).
Al tener el volante con el centro fijo, el aro se curva hacia el centro y el grip, a la altura de los pulgares, no es el mejor. Además, en esta versión, el volante estaba revestido de una textura que no terminaba de ser agradable al tacto.
El capó sorprende por lo liviano (¡se lo puede sostener con un dedo!) pero la varilla sigue siendo obsoleta.
El neumático de auxilio es de otra marca (Pirelli), otra medida (195/60/15) y cuenta con llanta de chapa.
El piso del baúl es de una calidad mejorable, ya que se hunde con mucho peso en la zona del hueco del auxilio.
Los espejos retrovisores no llegan a plegarse del todo y lo hacen de manera manual.
La tecla de la baliza no se encuentra al alcance de la mano sino a la derecha del display de la radio, lo mismo que la tecla del cierre centralizado, que se encuentra en el tablero, a la izquierda del display de la radio.
Un detalle: el apoyabrazos delantero no se abre para convertirse en portaobjetos ni se puede correr hacia el frente.

Citroën C4 Sedán

Conclusión:
Se trata de un Señor auto. ¿Cómo se debe interpretar esto? Es un sedán “a la antigua” pero dueño de un estilo bien moderno y un buen andar. Resulta una alternativa muy atractiva para quienes buscan un auto mediano con prestaciones de grande (léase buena habitabilidad, amplio baúl para equipaje y confort de marcha), como puede ser una familia tipo. Además, presenta gran variedad de versiones, lo que asegura una elección correcta de equipamiento, y un motor potente (203 km/h de velocidad máxima) con consumo moderado (6.3 l/100 km a 90 km/h y 8.14 l/100 km a 120 km/h). Su equipamiento de confort y seguridad, por más que se trate de un versión distante de la full, es bueno. Y su apariencia, tanto exterior como interior, acompaña. La calidad de terminación es muy buena, algo que se celebra al hablar de un producto nacional y que a muchos sorprende.
El tema de su volumen no es para despreciar, por lo tanto es recomendable un test drive en el concesionario para sacarse las dudas antes de decidir.

Citroën C4 Sedán

Cosas de Autos probó el nuevo Toyota Corolla

Tuesday, June 10th, 2008

Gracias a la gentileza de la gente de prensa de Toyota Argentina, durante una semana y casi 300 kilómetros, tomé contacto con otro de los grandes lanzamientos en lo que va del 2008, el Toyota Corolla.
Las ventas de mayo reflejaron más de mil unidades vendidas en nuestro país y en Brasil, donde se lo rediseñó y produce, se comercializaron más de 4.100 en el mismo mes. Esto indica que el auto tuvo una buena aceptación; en algunos concesionarios locales, las versiones más económicas tienen hasta cuatro meses de espera.

Toyota Corolla lateral

Unidad testeada:
Toyota Corolla XEi A/T. Motor 1.8 litros nafta de 4 cilindros, 16v con sistema VVT-i, 132 cv y transmisión automática de 4 marchas con regulación electrónica. Unidad recibida con: 2.350 km. Precio: $ 83.500.

A favor:
Su sensación de amplitud y su comodidad, en el sentido más amplio de la palabra. Resulta un sedán cómodo en ambas plazas, con espacio para todo y para todos, con baúl generoso, ideal para hacer un viaje.
Su diseño exterior ganó en todo sentido, es un sedán mediano pero parece de un porte mayor; el frente quedó realmente parecido a su hermano mayor Camry, lo cual lo hace ver como un auto de una gama superior. En el interior es un auto sobrio, muy al gusto americano, donde todo es funcional.
La insonorización respecto del compartimento del motor es muy buena, el motor casi no se escucha cuando está regulando.
El andar es muy bueno, incluso en tierra o empedrado, y no hay “grillitos” ni ruidos en el interior.
El confort de marcha en ruta es inmejorable, con una dirección que se muestra muy firme y una caja que es una invitación a hacer viajes largos sin preocuparse de nada; la conveniencia de la elección manual de la marcha indicada para hacer sobrepasos es fundamental para sacar provecho del buen torque del motor: 170 Nm @ 4200 rpm.
Y ojo que a pesar de sus poco más de 120 cv acelera; se llega a los 180 km/h casi sin darse cuenta, cuidado.
Su baúl no es grande, es enorme. Tiene un volumen de 470 litros (ganó más de 30 litros respecto de su predecesor) pero además tiene una boca generosa; no voy a dar ideas pero entran dos personas acostadas como si fuera la cucheta de un velero de 20 pies. Además tiene el piso perfectamente plano (y bien terminado) y debajo guarda el neumático de auxilio y las herramientas.
La calidad de terminación del interior es muy buena y echa por tierra lo que se piensa de un auto de origen brasileño o bien demuestra que en Brasil se pueden producir autos de buena calidad. Los encastres, el buen cierre de los guardaobjetos, la calidad de los plásticos y demás hacen pensar que es un auto sino japonés al menos mexicano.
Las puertas tienen un muy buen cierre, no llegan a ser un auto japonés pero casi.
La unidad testeada contaba con asientos tapizados en cuero y, a simple vista, resultó muy difícil distinguir si los paneles plásticos de las puertas -que simulaban la textura del cuero- también lo eran.
Las butacas resultaron muy cómodas y fue sencillo encontrar una buena posición de manejo (a pesar de que no cuenta con regulación eléctrica en esta versión) debido a que la columna de dirección se ajusta en altura y profundidad.
El tablero es claro y simple; los relojes tienen una excelente lectura y los controles del equipo de sonido y de la computadora de abordo están al alcance de los pulgares en el volante.
El climatizador automático funciona correctamente y se perciben los cambios al instante.
El equipo de sonido tiene cd, mp3 y wma (o sea que lee todos los formatos), y cuenta con cuatro parlantes.
Los alzacristales son como me gustan a mi (y a todos, creo): tienen one touch y sensor de presión en las cuatro puertas.
Tiene espejos retrovisores con regulación eléctrica y desempeñador, aunque se pliegan sólo de manera manual.
Hay espacios portaobjetos por todo el interior, destacándose dos posavasos con tapas individuales en la consola central, detrás de la caja de cambios, y un apoyabrazos centra corredizo con doble espacio para guardar objetos y que incluye en su interior (el más profundo) una toma de 12v.
El equipamiento de seguridad incluye frenos con ABS con EBD y doble airbag frontal y lateral de serie. Los frenos se comportaron de manera sorprendente en diferentes superficies y condiciones de piso, y -por suerte- los airbags no hizo falta que los probara.
Además tiene cierre automático de puertas con velocidad y faros antiniebla delanteros.
Su garantía es de tres años o 100 mil kilómetros.
Su precio es muy competitivo; en la versión más económica, la XLi se nota aún más.

Toyota Corolla Interior - Foto: Cosas de Autos

En contra:
La ubicación de la regulación eléctrica de los espejos retrovisores exteriores es casi inaccesible y además el tamaño de los botones es casi para niños; debería estar ubicado más hacia la derecha o en la puerta del conductor.
La computadora de abordo brinda los datos habituales de distancia recorrida, consumo, autonomía, etc. todo en un display muy chiquito debajo del tacómetro, el cual es dificultoso de leer; merecía otro lugar.
El control de velocidad crucero está ubicado de manera satelital en la columna de dirección, abajo a la derecha, y se necesita -indudablemente- sacar una mano del volante y realizar una operación poco práctica para setear la velocidad y hacer uso de este detalle de confort.
El Corolla carece de opciones con techo solar.
El control remoto cuenta con apertura del baúl desde el exterior, sin la llave, pero no funciona.
Como pido siempre: el sistema de la varilla para sostener el capó es obsoleto, ¿se puede pedir algo mejor?
El motor, al menos en la unidad testeada, nos pareció demasiado ruidoso (ruido a válvulas) pero no estando uno desde dentro del habitáculo sino fuera del auto, mucho más con el capó abierto.
No cuenta con alarma sonora que recuerda usar el cinturón de seguridad; apenas una luz testigo se enciende al poner el contacto y luego se apaga al dar arranque.
A pesar de tanta cantidad de guardaobjetos no hay un lugar “a mano” donde dejar el celular o guardar la billetera.
La suspensión, a nuestro gusto, es un tanto dura.
No tiene antiniebla traseros.
Sólo la versión SE-G cuenta con sensor de estacionamiento y no está incluido para las restantes como opcional.
Sería bueno que la familia Corolla incorpore algún motor de 2.0 litros y 170 ó 180 cv, y opciones diesel.

Toyota Corolla trompa . Foto: Cosas de Autos

Conclusión:
Es un sedán que, en sus múltiples versiones (con precios que van desde $66.700 a $93.200), le da la posibilidad a una familia de tener un auto de nueva generación, con un diseño moderno, amplio y con un gran baúl a un precio muy competitivo y con tres años de garantía. Como se puede ver en el listado anterior, no hay grandes contras, ninguna que sea “decisiva”. Por ende, a quien esté dudando acerca de comprar o no este modelo le puedo decir que yo hice mi trabajo y que no me topé con nada de que advertirle. La decisión es suya, vaya y pida un test drive y arregleselas solito.

Toyota Corolla baúl - Foto: Cosas de Autos

Test: Cosas de Autos probó el Mitsubishi Lancer 2.0

Tuesday, May 20th, 2008

Durante una semana y 400 km, Cosas de Autos Blog probó el nuevo Mitsubishi Lancer en lo que representó la tercera toma de contacto de este blog con una unidad de reciente lanzamiento. Vaya un agradecimiento para la gente de prensa de Alfacar, representante de la marca japonesa en la Argentina por esta oportunidad.

Mitsubishi Lancer 2.0 GLS - Foto: Cosas de Autos Blog

Unidad testeada:
Mitsubshi Lancer GLS. Motor 2.0 litros de 4 cilindros, 16v, MIVEC, 155 cv y transmisión manual. Unidad recibida con: 2.300 km. Precio: u$s32.500

A favor:
Su renovado diseño es muy atractivo haciéndolo el Lancer más lindo de los últimos tiempos.
Sus neumáticos Dunlop japoneses (con llantas de aleación de 16″) se comportan muy bien en cualquier superficie y demostraron ser silenciosos incluso en empedrado.
Su calidad de terminación a nivel encastres.
Los dos puntos anteriores combinados dan un interior sin “grillitos”, muy agradable al manejar.
El volante forrado en cuero tiene un muy buen grip.
Las cuatro ventanillas cuentan con sistema one touch para subir y bajar, algo que pocas veces se encuentra.
Los espejos retrovisores son de tamaño generoso, eléctricos y con desempeñador; además se pliegan aunque de forma manual.
El equipo de sonido, con CD changer X 6 y mp3, tiene una muy buena calidad y controles en el volante.
Cuenta con control de velocidad crucero lo que permite relajarse en la ruta.
El generoso descanso para el pie izquierdo es un detalle tan simple como útil, tanto que se lo extraña al subir a otro vehículo.
La comodidad en las plazas traseras se la encuentra en pocos sedanes de este segmento; tres adultos pueden viajar cómodamente.
Incluye detalles de calidad superior como los lavafaros eléctricos.
Sin dudas, su punto más alto pasa por la seguridad: incluye 7 airbags (doble frontal, lateral, de cortina y de rodilla para el conductor) y frenos de disco en las cuatro ruedas con ABS y EBD que responden muy bien.
Tiene alarma que indica que le indica a conductor y acompañante que deben colocarse el cinturón de seguridad.
El climatizador automático responde de manera impecable.
El motor responde de manera impecable saliendo de abajo y sorprende en ruta al hacer un sobrepaso, aún sin hacer un rebaje. Los 154 cv son los ideales para un vehículo -según Mitsubishi- que alcanza los 200 km/h, yo no los comprobé.
La dirección asistida hidráulicamente es sumamente liviana para maniobrar en ciudad y se mostró firme en ruta.
Incluye computadora de abordo de fácil lectura en el tablero, aunque cuando casi no quedaba nafta nos dejó de estimar la autonomía.
Su garantía es de 3 años o 100 mil km. algo que siempre se pide en un auto japonés.

En contra:
Su diseño incluye una trompa lanzada tan bonita como “complicada” a la hora de estacionar; toca antes el diamante y la parrilla que el paragolpes. A tener mucho cuidado donde lo dejamos.
Su cola alta dificulta la visión hacia atrás al estacionar; debería contar -de serie- con sensores de estacionamiento.
El tablero cuenta con detalles imitación fibra de carbono, algo que particularmente me parece que le resta y no le suma.
La boca del baúl es muy angosta y bultos voluminosos son difíciles de llevar.
En la unidad testeada, lo peor pasó por la alfombra del piso del baúl que se encontraba totalmente separada del aglomerado sin rastros de haber estado jamás pegada formando una sola pieza; totalmente mejorable en un auto japonés de este valor.
El revestimiento interno de la tapa del baúl es de mala calidad.
El auxilio es de la misma medida pero con llanta de chapa.
La varilla que sujeta el capó es otro punto mejorable en un auto de estas características que, además, por su ubicación, se calienta con el motor.
El pilar B es ancho y, en determinada posición de manejo, su ubicación más la del acompañante restan visibilidad hacia la derecha.
A diferencia de la versión GT, el GLS no cuenta con ASC (Control Activo de Estabilidad y Tracción).
Un plus que es una contra: el control remoto incluye un botón para la apertura remota del baúl (que carece de cerradura) y no es extraño confundirse y apretarlo involuntariamente.
La butaca cuenta con regulación manual (difícil de encontrar el punto en el caso del respaldo) y carece de regulación lumbar.
La guantera es de tamaño reducido.

Mitsubishi Lancer 2.0 GLS Interior - Foto: Cosas de Autos Blog.

Conclusión:
Es un producto sumamente interesante por lo que ofrece, con una garantía de 3 años y a un precio competitivo a pesar de ser un vehículo importado. Hay productos del Mercosur o provenientes de México que compiten con Lancer que rondan los 100 mil pesos.
A nivel diseño esta nueva generación es quizá la más llamativa de todas las vistas (sacando de lado los Lancer EVO que siempre llaman la atención), y no pasó desapercibido en ningún lado. Su trompa (al estilo de su hermano Galant) emana deportividad y agresividad, mientras que su cola, con sus faros alargados en posición oblicua remiten a la mirada de un japonés enojado.
Resulta un sedán muy cómodo en el habitáculo (tanto en las plazas delanteras como en las traseras), con un motor ágil y la potencia justa, con el equipamiento de confort ideal (no le falta ni le sobra nada) y un nivel de seguridad por encima de la media. Su punto débil pasa por el baúl, con baja calidad de terminación, y profundo pero de boca chica: palos de golf sí pero la bicicleta de los chicos, no.

Mitsubishi Lancer 2.0 GLS Cola

Tests anteriores:
Test: Cosas de Autos le hizo 1000 km al Chevrolet Captiva
Test: Cosas de Autos probó el Suzuki Swift

Test: Cosas de Autos le hizo 1000 km al Chevrolet Captiva

Tuesday, March 25th, 2008

Chevrolet Captiva

Durante una semana y mil kilómetros, Cosas de Autos Blog probó el Chevrolet Captiva. Estas son las conclusiones del contacto con este medium SUV de origen coreano.

Unidad testeada:
Chevrolet Captiva LTZ. Motor 2.0 litros diesel VCDi de 4 cilindros, 150 cv y transmisión automática. Unidad recibida con: 13.900 km. Precio: $157.650

A favor:
La insonoridad, los ruidos externos no se escuchan. Al acelerarlo, cierta rumorosidad propia del motor diesel hace su aparición, pero nada grave.
La butaca del conductor cuenta con regulación eléctrica y la columna de dirección con ajuste manual, lo que permite encontrar una adecuada posición de manejo.
El equipo de sonido es muy bueno, con cd, mp3 y ocho parlantes dismilados delicadamente en los paneles de puerta.
Excelentes terminaciones, propias de un vehículo de estas características y precio. Viajando sobre cualquier superficie, no hay ruidos de ningún tipo.
El cierre de las puertas es tan bueno que más de una vez uno se queda con la duda sobre si habrá cerrado bien o no.
El aire acondicionado cuenta con la posibilidad de seleccionar la temperatura, y climatizador automático.
La guantera tiene un compartimento refrigerado que a lo largo de un viaje de cuatro horas mantuvo frescos algunos alimentos.
Hay espacios portaobjetos por todos lados, muy prácticos en viajes.
Los espejos retrovisores se pliegan automáticamente con sólo presionar un botón en el tablero, lo cual es muy conveniente al estacionar.
La visibilidad hacia adelante y los laterales es muy buena, aunque hay que elevar bastante el asiento para ver la trompa.
Los neumáticos Kumho de 17″ se comportan muy bien sobre cualquier superficie.
Los frenos con ABS y EBD se hacen notar, frena muy bien a pesar de su porte y cargado.
El Sistema de control de descensos (DSC) resultó muy útil bajando médanos y calles muy empinadas de tierra, donde uno debe concentrarse en la trayectoria y puede despreocuparse de acelerar y frenar.
Para una ruta despejada es un placer la caja automática combinada con el control de velocidad crucero, ya que descansa bastante al conductor, que sólo debe estar atento al camino y puede desacelerar con apenas peinar el pedal de freno.
El sistema All Wheel On Demand se comportó muy bien en la arena, previamente habiendo desinflado los neumáticos y conduciendo a un regimen constante en arena suelta.
A pesar de viajar en ocasiones con las tres filas de asientos ocupadas, la altura del vehículo se mantuvo estable gracias a la suspensión autonivelante.
“Jugar” con los modos de las marchas de la transmisión permiten descubrir diferentes variantes para la ciudad (D), sobrepasos en ruta (4) y off road (2).
Los 150 cv parecen “escondidos” en una primera aceleración, sobre todo si se conduce en modo D, pero al pisar a fondo el acelerador, el Captiva sale catapultado hacia adelante. En el modo 4 esto se nota desde el principio, ya que se privilegia la potencia por sobre la economía.
La dirección asistida le otorga en ruta un andar firme y seguro.
El diseño: no pasa desapercibido, aún hay pocos en la calle y a pesar de haberlo “mezclado” con otros SUV, el Captiva logró destacarse.
La garantía: es de tres años o 100 mil km.

En contra:
El espacio en el baúl con las tres filas de asientos es mínimo.
La visión hacia atrás es reducida producto de una luneta pequeña y se complica aún más con las tercera fila de asientos erguida, ya que todas las plazas tienen apoyacabezas. Con todas las plazas ocupadas se viaja casi a ciegas.
No tiene luz el comando de cierre centralizado y en la noche es dificultoso encontrarlo.
El comando de las luces en la columna de dirección no es del todo sencillo, lleva un tiempo tomarle la mano.
El control de radio y de velocidad crucero están ubicados en la parte inferior del volante, lo cual no es del todo cómodo porque hay que retirar una mano del grip.
El equipo de sonido no cuenta con entrada auxiliar para mp3, iPod o puerto USB.
La butaca del conductor no cuenta con memorias.
A la butaca del acompañante le hace falta regulación en altura ya que si se es muy bajo, no se llega a ver hacia adelante.
A las plazas traseras no le vendrían nada mal tener bandejitas tipo avión, como tiene el Zafira.
El auxilio, debido a que la tercera fila de asientos se pliega haciendo el piso plano, está ubicado debajo del vehículo, con lo complejo que resulta su acceso.
El acceso a la tercera fila es complejo para personas adultas.
La falta de promoción: mucha gente era la primera vez que lo veía, lo que indica que el producto no se conoce (nunca tuvo un comercial de TV, por ejemplo).

Conclusión:
Creo que está todo dicho, el Captiva -al menos en esta versión tope de gama- lo tiene todo y se muestra cómodo, seguro y apto para un off road medio, como el que cualquiera que lo compre le va a pedir. Tiene un motor diesel y una caja automática que forman un matrimonio sólido y que lo hacen muy fácil de manejar tanto en ciudad como en ruta, con consumos más que adecuados dependiendo del modo en que se lo lleve, con carga o vacío.
La oferta del segmento es amplia y Chevrolet necesitaba un producto de estas características para poder competir; por calidad y precio, lo puede hacer.
Vale recordar que en el primer bimestre de este año se vendieron 175 unidades, 92 en enero y 83 en febrero, lo cual no es malo pero para lograr aumentar su participación, GM deberá reforzar la comunicación y hacer hincapié en su aval como marca y en la garantía del Captiva.

Test: Cosas de Autos probó el Suzuki Swift

Thursday, March 13th, 2008

Durante una semana y 250 km, Cosas de Autos Blog probó el Suzuki Swift, inaugurando así un nuevo servicio para ustedes. Esto es web, no es diario ni revista, así que la premisa es acercarles algo ágil y de fácil lectura. Tampoco es un programa de TV especializado, así que resumí mi sensación en un punteo a favor y en contra y una conclusión personal. Obviamente responderé todas las preguntas que tengan para hacer acerca de este test y aceptaré gustoso sugerencias para los próximos.

Suzuki Swift

Unidad testeada:
Suzuki Swift. Motor 1.5 litros nafta de 4 cilindros, 16v DOHC de 100 cv con VVT (Sistema de apertura variable de válvulas). Unidad recibida con 20.310 km.

A favor:
-La insonoridad, el motor casi no se escucha a cualquier regimen. Y regulando uno varias veces duda si realmente está encendido.
-La buena altura interior, sumado a la posibilidad de ajustar el asiento y el volante (de buen grip y diámetro) permiten encontrar una cómoda posición de manejo.
-El equipo de sonido es muy bueno, con cd, mp3, cuatro parlantes y dos tweeters. Además tiene control de radio en el volante.
-Buenas terminaciones y cero ruido interior a pesar de tener mucho plástico, incluso en empedrado. Además, el cierre de las puertas es perfecto y eso que la unidad testeada tiene ya más de 20 mil km.
-El aire acondicionado: enfría muy rápido y bien.
-Por seguridad, el cierre centralizado a distancia permite abrir con el primer toque sólo la puerta del conductor y con un segundo toque las restantes.
-El tamaño generoso de los espejos retrovisores, que además son eléctricos.
-Buena visibilidad hacia adelante, con un parabrisas panorámico de diseño poco habitual.
-Los neumáticos de 15″ se comportan muy bien en cualquier superficie.
-Los frenos con ABS y EBD se hacen notar: frena excelente.
-Tiene faros antiniebla delanteros, doble airbag frontal y cinturones con pretensionador y limitador de fuerza.
-No tiene computadora de abordo pero un display indica, hora, temperatura exterior y consumo promedio.
-Los 100 cv, el tamaño reducido y la dirección asistida son una tentación en el tránsito urbano; el auto se muestra ágil y con muy buena respuesta, sobre todo después de las 2500 rpm. En ruta pasa algo similar arriba de las 4000 rpm.
-La buena trocha trasera (1.480 mm) lo hace sumamente estable, aún en maniobras bruscas.
-El diseño: se destaca del resto y llama la atención.
-Seguridad: acaba de ganar el premio como “Auto Chico Importado más seguro 2007″ que entrega CESVI Argentina.

En contra:
-El espacio en el baúl es de 213 litros pero verticales, por lo que bultos grandes no entran con facilidad. Abatiendo los asientos se incrementa notablemente el espacio (562 litros).
-La visión hacia atrás es reducida producto de la caída del techo y de tener una luneta pequeña.
-Al plegarlos, los espejos retrovisores tocan con el vidrio y no llegan a cerrarse totalmente.
-La calidad del tapizado es mejorable, tiran para abajo el interior. Después de 20 mil km, la tela muestra el desgaste.
-Sólo tiene luz el comando del alzacristal del conductor y en la noche es dificultoso encontrar el de las ventanillas restantes y el del cierre centralizado.
-El interior es algo espartano, a la consola central pareciera que le falta algo, con un espacio vacío y dos apoyavasos delante de la palanca de cambios.
-El auxilio es provisorio (para ocupar menos espacio en el baúl, claro).
-La varilla que sostiene el capó, digna de un auto de los setenta.
-La garantía: es de un año o 20 mil km. Parece demasiado poco siendo de origen japonés.
-El precio: los $59.320 que vale lo hacen competir con vehículos de otro segmento, por ejemplo un Peugeot 307 XR 1.6 ($62.800). Un rival directo podría ser el Citroën C3 1.6i Exclusive ($59.990).

Conclusión:
-No pasa desapercibido, se detiene a mirarlo gente de todas las edades, sobre todo mujeres jóvenes (a mí no, al auto). Las preguntas estuvieron siempre relacionadas a dos cosas: la cilindrada del motor y el origen del auto. Inevitablemente, la mayoría lo asocia al Mini, por su tamaño similar y sus formas, lo cual es positivo.
-Es un auto compacto con pretenciones deportivas (trompa con amplia toma de aire, alerón trasero, antena de radio en el techo, etc.) al que, para terminar de serlo le harían faltan algunos caballos más, detalles exteriores (otras llantas y techo eléctrico) y mejores interiores (por ejemplo otro tapizado).
-El Swift es un auto completo dentro de su segmento y que, a diferencia del Fun, representa genuinamente lo que es la marca y su regreso “en serio” al país. Aparece como una alternativa muy seductora para los más jóvenes por su propuesta a nivel diseño (sobre todo exterior), motor y seguridad pero que penaliza en el item precio (que al ser importado se ve incrementado en un 35% por los impuestos). De no ser por esto, seguramente habría muchos más en la calle.